Viernes, 27 Marzo 2020
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Acaba la primera fase de la ampliación de capital lastrada por la pandemia

Miguel Ayala


Los actuales accionistas han suscrito 170.000 euros. El presidente Tornel fue quien más puso (64.000 euros).

La primera fase de la ampliación de capital del Real Murcia ha finalizado muy lejos de las expectativas iniciales. La crisis sanitaria y económica provocada por el coronavirus ha frenado en seco un proceso con el que el club pretendía reforzar considerablemente sus recursos propios.

 

La ampliación de capital del Real Murcia está atascada debido a la crisis mundial del coronavirus. El escenario económico ha cambiado radicalmente desde que la Junta General de Accionistas aprobó la operación el pasado 16 de febrero. El objetivo era aumentar el capital social en un máximo de 2.292.735,39 euros, mediante la emisión de hasta 18.792.913 nuevas acciones de clase F con un valor nominal de 0,122 euros cada una.

 

La primera fase comenzó el 26 de febrero y estaba reservada a los accionistas que ya formaban parte del club. Estos disponían de derecho de suscripción preferente durante un mes y podían mantener o incrementar proporcionalmente su participación en el capital social del Real Murcia.

 

El proceso arrancó en unas circunstancias completamente diferentes a las que terminaron marcando su desarrollo. El avance del COVID-19, la declaración del estado de alarma y la paralización de buena parte de la actividad económica española provocaron que particulares y empresas frenaran sus inversiones. El club tuvo que cancelar además los encuentros que tenía previstos con empresarios para promocionar la ampliación.

 

A pocos días de finalizar la primera fase se habían suscrito 150.675 euros y el ritmo posterior no permitió alcanzar siquiera los 160.000. De los más de 25.000 accionistas existentes entonces, alrededor de 600 habían vuelto a invertir en el Real Murcia.

 

Francisco Tornel fue el accionista que realizó la principal aportación individual. Las informaciones publicadas durante el proceso situaron su inversión en aproximadamente 65.000 euros. Varias empresas participaron con cantidades cercanas a los 10.000 euros, mientras que una parte importante de las pequeñas aportaciones se realizó a través de la plataforma digital habilitada por el club.

 

La respuesta de los pequeños accionistas volvió a mostrar, pese a todo, la dimensión internacional que había alcanzado el accionariado murcianista después de la ampliación de capital de 2018. Se realizaron compras desde numerosos países de Europa, América, Asia y África. A mediados de marzo ya se habían contabilizado operaciones procedentes de 16 países, y posteriormente esa relación siguió creciendo.

 

Dentro de la Región de Murcia la respuesta fue desigual. Accionistas residentes en 32 de los 45 municipios habían acudido a la ampliación cuando estaba a punto de finalizar la primera fase. Entre las localidades desde las que todavía no se habían producido compras figuraban Yecla, Cehegín, Mula, Abarán, Los Alcázares, Fortuna o Puerto Lumbreras.

 

La escasa cantidad recaudada obligó al Consejo de Administración a estudiar diferentes escenarios. Uno de ellos consistía incluso en detener el proceso y plantear una nueva ampliación de capital cuando las circunstancias sanitarias y económicas fueran más favorables. Para ello sería necesaria la aprobación de una nueva Junta General de Accionistas.

 

Mientras se toma una decisión, el procedimiento previsto continúa. Tras finalizar el periodo de suscripción preferente se abre una segunda fase de asignación adicional, en la que los accionistas legitimados que solicitaron acciones adicionales pueden aumentar su participación con los títulos que hayan quedado disponibles. Las bases de la ampliación establecen posteriormente una tercera fase abierta también a nuevos inversores, aunque limitada a un máximo de 25.000 acciones —3.050 euros— por inversor, y finalmente una cuarta fase libre sin esa limitación.

 

La pandemia ha provocado además un problema de liquidez inmediato. Con la competición suspendida y Nueva Condomina cerrada, el Real Murcia ha dejado de generar algunos de los ingresos previstos. El Consejo de Administración trabaja paralelamente en medidas para garantizar la viabilidad económica de la entidad y tiene previsto acogerse a un ERTE que afectaría a alrededor de sesenta trabajadores entre futbolistas y empleados del club.

 

La ampliación había sido diseñada como una pieza importante para continuar con el proceso de estabilización financiera iniciado después de la crisis institucional de 2018. Sin embargo, el Real Murcia se ha encontrado con una circunstancia absolutamente imprevisible apenas unas semanas después de aprobarla. El objetivo máximo supera los 2,29 millones de euros, mientras que la primera fase ha terminado sin alcanzar los 160.000.

 

La evolución de la crisis del coronavirus determinará ahora tanto la respuesta de los posibles inversores como las decisiones que adopte el Consejo de Administración sobre el futuro de una ampliación de capital que nació en un escenario económico completamente distinto.


Autor: Redacción - @GoldelMurcia
Fotografia: Miguel Ayala - @GoldelMurcia

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