El Real Murcia ha dado un paso relevante en su hoja de ruta económica tras la admisión a trámite de su plan de reestructuración por parte del Juzgado de lo Mercantil de Murcia. La decisión judicial permite al club avanzar en un proceso diseñado para reorganizar su estructura financiera bajo un paraguas legal que refuerza su estabilidad en el corto y medio plazo.
La resolución, dictada el lunes 19 de enero, no entra aún en el fondo del plan, pero sí valida su encaje formal dentro del marco concursal vigente. Este detalle no es menor: supone que el proyecto presentado por la entidad cumple los requisitos exigidos por la normativa y puede seguir su recorrido jurídico hacia una eventual homologación. Es un primer paso fundamental.
Uno de los efectos inmediatos de esta admisión es la suspensión de cualquier actuación ejecutiva contra el club mientras el procedimiento sigue su curso. Esto es un blindaje contra la horda de embargos que venían sucediendo desde que hubo una grieta temporal hasta presentar el segundo plan de restructuración. En la práctica, el Real Murcia gana tiempo y margen de maniobra para trabajar su reorganización sin la presión de embargos, reclamaciones o ejecuciones que comprometan su operativa diaria.
El plan queda ahora a disposición de las partes implicadas, especialmente acreedores y socios, que podrán examinar su contenido y ejercer los derechos de oposición previstos por la ley. Se abre así una fase de análisis y control que forma parte del propio equilibrio del proceso y que determinará los siguientes pasos. Ahora llegarán las alegaciones de quienes están en contra de este segundo plan de restructuración que plantea una quita del 85% de la deuda.
Desde el club se interpreta este avance como una herramienta de protección, no como un punto final. La admisión a trámite no resuelve el problema económico, pero sí establece un escenario ordenado para abordarlo, alejando al Real Murcia de soluciones improvisadas y apostando por una vía jurídica estructurada como ha ideado Higinio Pérez Mateos, el abogado responsable por parte del club murcianista.

El restructurador es el abogado Pedro Francisco Tortosa Mondéjar, que sustituye a Rafael Marras (restructurador del primer plan fallido). La actividad de Tortosa Mondéjar ha estado vinculada, a lo largo de varios años, a procedimientos concursales en diversos juzgados mercantiles, actuando como administrador concursal o en funciones similares en varias sociedades.
En un contexto en el que la estabilidad institucional es tan determinante como el rendimiento deportivo, el Real Murcia busca consolidar una base financiera que le permita mirar al futuro con mayor certidumbre. El proceso sigue abierto, pero el primer filtro ya está superado. Seguiremos informando como hacemos desde hace casi 20 años.
Contexto tras el fallo del Supremo a favor de Mauricio García de la Vega
Antes de la presentación del primer plan de reestructuración, el Real Murcia arrastraba una deuda cercana a los nueve millones de euros con acreedores, de los cuales aproximadamente dos millones correspondían a préstamos participativos. Inicialmente, el pasivo reconocido ascendía a once millones, aunque esa cifra se redujo tras alcanzarse un acuerdo con la Liga de Fútbol Profesional, que dejó de figurar como acreedor de la entidad grana.
Sin embargo, a ese volumen de deuda ya conocido se sumó un nuevo golpe económico inesperado. El club se encontró de manera sobrevenida con once millones adicionales, consecuencia directa del dictamen del Tribunal Supremo a favor del mexicano Mauricio García de la Vega, que anuló todas las ampliaciones de capital realizadas desde 2018. Esta resolución provocó que los accionistas que habían aportado capital en ese periodo pasaran a ostentar la condición de acreedores, al quedar invalidadas dichas operaciones societarias.
En este contexto, Felipe Moreno tomó una decisión clave para la supervivencia institucional del club. El presidente y dueño del Real Murcia renunció voluntariamente a su condición de acreedor por un importe cercano a los seis millones de euros, asumiendo que ese sacrificio era imprescindible para evitar que la sociedad entrara en causa de disolución.
Tal y como recoge la documentación elaborada por el propio club, ese importe —que en un eventual concurso podría haber sido calificado como crédito contra la masa— se transformó, con la aceptación del resto de acreedores, en prima de emisión a favor del Real Murcia. En concreto, se reconoce una aportación de 6.073.936 euros, correspondiente al sacrificio de Hause La Fuente SL, a la que se suma otra cantidad de 31.335,50 euros, lo que eleva el total de la prima de emisión a 6.105.272,50 euros. Esta conversión excluye expresamente a Hause La Fuente SL y a partes vinculadas del reparto, reforzando así el equilibrio del plan homologado.

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